Cirugías

Realizamos un gran numero de cirugías desde la mas simple a la mas compleja. Contamos con instalaciones de vanguardia y profesionales altamente capacitados para brindar una atención de excelencia. 

Descubre las cirugías que realizamos

La cirugía de catarata es una operación para extraer el cristalino del ojo cuando este está nublado. La función del cristalino es doblar (refractar) los rayos de luz que entran en el ojo para ayudarnos a ver. Su propio cristalino debe estar transparente, pero cuando tiene catarata se nubla. Tener una catarata puede ser como mirar a través de un parabrisas empañado o empolvado. Las cosas pueden lucir borrosas, nubladas o menos coloridas. La única manera de eliminar una catarata es por medio de la cirugía. Su oftalmólogo le recomendará extraer una catarata cuando le impide hacer cosas que quiere o necesita hacer. Durante la cirugía de catarata, se le extrae el cristalino nublado natural y se le coloca un cristalino transparente artificial. Ese cristalino se denomina lente intraocular (IOL, por sus siglas en inglés). Su oftalmólogo hablará con usted sobre los IOL y le explicará cómo funcionan.
Un adulto tiene estrabismo cuando posee algún ojo “desviado” en alguna posición de la mirada. Normalmente, cuando dirigimos la mirada hacia algo que nos interesa, por ejemplo, un árbol, nuestros dos ojos “apuntan” al árbol. Cada ojo funciona como una filmadora y la imagen captada por cada ojo viaja hacia el cerebro. El primer punto que se debe aclarar es que se trata de una cirugía que se efectúa por fuera del ojo. El cirujano no penetra en el ojo. Cada ojo tiene seis músculos externos que se unen a su pared blanca (esclera). La cantidad de músculos que el cirujano opera depende del tipo de estrabismo y de la magnitud de la desviación. Los músculos actúan como riendas. Por ejemplo, para mirar hacia la derecha hay músculos que se contraen “tirando” de los ojos y rotándolos hacia la derecha, mientras que, al mismo tiempo, otros músculos se relajan (los que se relajan son los encargados de rotar los ojos hacia la izquierda). Básicamente, lo que hace el cirujano es debilitar y/o reforzar los músculos que mueven al ojo en las distintas posiciones de la mirada. Para debilitar la acción de un músculo del ojo el cirujano lo desinserta (es decir lo saca de su inserción original en la esclera) y lo reubica retrocediendo el punto de inserción en la pared del ojo (esclera). Por el contrario, para reforzar la acción de un músculo hace una resección, extirpa un pequeño segmento del músculo y lo vuelve a insertar en su sitio original. Otra estrategia para reforzar la acción de un músculo es plegándolo mediante una sutura con lo cual se acorta la longitud del músculo. Es decir que en unos casos se “afloja la rienda” y en otros se “pone la rienda más tensa”.
El glaucoma es una de las principales causas de ceguera, particularmente entre las personas de edad avanzada. Pero, con atención médica adecuada, este desenlace puede evitarse.

Trabeculoplastía con Laser, trabeculectomía, implantes de dispositivos de drenaje y la fotocoagulación con Laser Diodo son las principales cirugías para tratar el glaucoma. Dependiendo del caso particular de cada paciente, el oftalmólogo decidirá cuál es la mejor opción.

El glaucoma es una enfermedad visual que genera un daño progresivo del nervio óptico comprometiendo la visión. Puede ser tratado con gotas hipotensoras o cirugía dependiendo de cada paciente. Todos los tratamientos tienen por finalidad disminuir la presión intraocular y así evitar que el daño siga aumentando.

Existen diferentes procedimientos quirúrgicos para tratar el glaucoma, y se indican dependiendo de cada paciente, su edad, daño producido, cirugías anteriores, entre otros factores.
Si usted tiene un defecto de refracción, como la miopía (mala visión de lejos), la hipermetropía (mala visión de cerca), el astigmatismo o la presbicia, la cirugía refractiva es un método para corregir o mejorar su visión. Existen varios procedimientos quirúrgicos para ajustar la capacidad de enfoque del ojo moldeando la córnea (la cúpula transparente y redonda en la parte frontal del ojo). Otros procedimientos médicos incluyen la implantación de un lente dentro del ojo.

El tipo de cirugía refractiva más comúnmente realizado es el procedimiento LASIK (del inglés Laser-Assisted in Situ Keratomileusis), la cuál utiliza un rayo láser para moldear la córnea.

En personas miopes, ciertas técnicas de cirugía refractiva reducen la curvatura de la córnea cuando ésta es demasiado empinada, para que el poder de enfoque del ojo disminuya. Las imágenes que se enfocan en frente de la retina debido a un ojo alargado o a una curva empinada de la córnea, son empujadas más cerca o directamente sobre la retina después de la cirugía.

Personas con hipermetropía pueden tener una cirugía refractiva que haga la córnea más empinada para aumentar el poder de enfoque del ojo. Las imágenes que se enfocan más allá de la retina debido a un ojo corto o a una córnea plana, son empujadas más cerca de la retina o directamente sobre ésta después de la cirugía.

El astigmatismo se puede corregir con técnicas de cirugía refractiva que moldean porciones de una córnea irregular en forma selectiva, para que sea suave y simétrica. El resultado es que las imágenes se enfocan claramente en la retina en lugar de ser distorsionadas por la dispersión de la luz causada por una córnea de forma irregular.

La cirugía refractiva puede ser una buena opción para usted si:
  • Quiere disminuir su dependencia de anteojos o lentes de contacto;
  • Está libre de enfermedades de los ojos;
  • Acepta los riesgos inherentes y posibles efectos secundarios del procedimiento;
  • Entiende que usted podría necesitar anteojos o lentes de contacto después del procedimiento para lograr una visión mejor;
  • Tiene un error refractivo apropiado.
Existen diferentes patologías oculares que solo pueden ser tratadas a través de una cirugía de retina y vítreo, como el desprendimiento de retina, la hemorragia vítrea, los agujeros maculares o la inflamación intraocular severa. La cirugía de retina y vítreo es muy utilizada en pacientes que sufren de retinopatía diabética, ya que a través de este procedimiento se pueden detener los efectos de la enfermedad. La cirugía de retina y vítreo, también conocida como vitrectomía, es un procedimiento de microcirugía ocular a través del cual se extrae el humor vítreo para acceder a la retina y poder manipularla. Se trata de una cirugía realizada con microincisiones, que no requiere puntos de sutura y genera poca inflamación. Una vez que la retina se ha tratado correctamente, el humor vítreo se reemplaza con solución fisiológica, aire, gases o aceite de silicona.
El implante de anillos intracorneales es una cirugía para colocar un anillo pequeño de plástico dentro de la córnea. Se ubica en la capa media de la córnea. Esto se hace para reparar un problema de la vista y permitirle ver más claramente. Es posible que usted lo necesite para tratar un problema de la vista causado por afecciones como:
  • Queratocono. Esto provoca que la córnea tome una forma cónica con el paso del tiempo. No se sabe por qué ocurre esto.
  • Degeneración marginal pelucida. Esta es una afección por la cual la córnea se afina demasiado.
  • Miopía. Si usted tiene miopía, no puede ver los objetos que están lejos sin la ayuda de anteojos o lentes de contacto. La miopía aparece cuando el globo ocular, la córnea o las lentes de su ojo tienen una forma incorrecta. El implante de anillos intracorneales para la miopía puede dar resultados óptimos si usted tiene una miopía entre leve y moderada. Usted podría dejar de necesitar anteojos o lentes de contacto después de la cirugía.
  • Hinchazón de la córnea después de cirugía del ojo. La cirugía LASIK y la queratotomía radial son dos tipos de cirugía para reparar problemas de la visión. Después de la cirugía, la córnea puede hincharse. Esto puede causarle nuevos problemas de la vista. Si ocurre esto, su proveedor de atención médica puede recomendarle un implante de anillos intracorneales para reparar los cambios de la visión.
El entropión es un trastorno en el que el párpado se dobla hacia adentro y hace que las pestañas y la piel froten contra la superficie del ojo. Esto causa irritación y molestias. Con el entropión, el párpado puede estar doblado hacia adentro todo el tiempo o solo al parpadear con fuerza o apretar los párpados al cerrarlos. El entropión es más frecuente en los adultos mayores y, en general, afecta solo el párpado inferior. Las lágrimas artificiales y los ungüentos lubricantes pueden ayudar a aliviar los síntomas del entropión. Sin embargo, habitualmente se requiere una cirugía para corregir por completo el trastorno. Si no se trata, el entropión puede causar daños en la cubierta transparente de la parte frontal del ojo (córnea), infecciones oculares y pérdida de la visión. La cirugía del entropión se realiza habitualmente con anestesia local y en forma ambulatoria. Técnica quirúrgica de la “tira tarsal” o “tarsal strip” El objetivo de la cirugía es provocar un estiramiento horizontal del párpado hacia el canto externo (donde se juntan los dos párpados en el ángulo externo). Allí el cirujano, mediante una sutura, fija el extremo externo del tarso (placa fibrosa rectangular que constituye el “esqueleto” del párpado) con el periostio (membrana que recubre los huesos del reborde de la órbita). Técnica quirúrgica de reinserción de los retractores del párpado inferior Los retractores corresponden a una fascia cápsulo-palpebral (tejido fibroso que tironea del tarso hacia abajo para facilitar el descenso del párpado inferior al mirar hacia abajo). En los casos severos de entropión cicatricial se utilizan injertos de mucosa.
El ectropión es una afección en la que el párpado se pliega hacia afuera. Esto deja la superficie interna del párpado expuesta y propensa a la irritación. El ectropión es más frecuente en adultos mayores y generalmente afecta solo el párpado inferior. En casos graves de ectropión, todo el largo del párpado se pliega hacia afuera. En casos más leves, solo un segmento del párpado se hunde lejos del ojo. Las lágrimas artificiales y los ungüentos lubricantes pueden ayudar a aliviar los síntomas del ectropión. Pero por lo general, se necesita cirugía para corregir el problema.
El chalazión es un nódulo localizado en un párpado que se presenta como una pequeña tumoración tanto a la inspección como a la palpación. Se lo define como una lesión inflamatoria granulomatosa crónica estéril (no infecciosa). Puede ser único o múltiple, juntos o separados; incluso en distintos párpados. Lo provoca la obstrucción del orificio de salida de una de las múltiples glándulas productoras de secreción grasa (sebácea) que están ubicadas en el interior de cada párpado y que desembocan en varios orificios ubicados en el borde de cada párpado (uno por cada glándula). La cirugía del chalazión se realiza en el adulto con anestesia local y en forma ambulatoria. Habitualmente, como el proceso inflamatorio crónico se desarrolla hacia la cara posterior del párpado (tapizado por la conjuntiva), la incisión quirúrgica se efectúa en esa cara posterior. En ciertos casos, si el chalazión evolucionó predominantemente hacia la piel del párpado (cara anterior del párpado), la incisión se efectuará en la piel respetando sus surcos naturales para no afectar la estética del resultado. Eventualmente puede ser necesario colocar algún punto de sutura. El objetivo de la cirugía es, de ser posible, disecar y extraer íntegra la tumoración del chalazión (cápsula y contenido). Hay casos en los que este objetivo no se puede cumplir y la cirugía se limita a drenar (vaciar o extraer) el contenido del chalazión
El pterigion es una formación de tejido fibroso con vasos sanguíneos que crece como una membrana triangular sobre la córnea, invadiéndola desde la parte blanca del ojo (esclera). Recibe su nombre por su aspecto de pequeña ala (la palabra griega de la cual deriva significa “aleta”) y suele tener una forma triangular dispuesto horizontalmente con la base orientada hacia la nariz y el vértice invadiendo la córnea. El pterigión puede permanecer estable durante años provocando irritación ocular en muchos casos, además del trastorno estético permanente: un área localizada rojo-amarillenta. La cirugia de pterigion se trata de la disección y extirpación intentando dejar a la córnea lo más transparente posible y con una superficie regular. Frecuentemente se utilizan colgajos o autoinjertos de la conjuntiva del mismo ojo para cubrir el área de la superficie interna del ojo en la que se ha extirpado la base del pterigión. En casos especiales el área expuesta que queda luego de la extirpación del pterigión se cubre con un injerto de membrana amniótica. Esta membrana se obtiene de la placenta que envuelve al feto durante el embarazo y se conserva estéril en medios especiales
La córnea es el tejido transparente que forma la parte anterior de la pared del ojo. Es el “parabrisas” del ojo protegido por los párpados (que actúan como limpiaparabrisas) La cirugía de trasplante de cornea (queratoplastia penetrante) es una cirugía en la cual se reemplaza la totalidad del espesor de la córnea y se la sustituye por un “botón” de córnea donante (tejido corneal circular cuyo diámetro varía de acuerdo con la patología a resolver). Básicamente consiste en los siguientes pasos quirúrgicos:
  • Se obtiene el material corneal donante. Para que la córnea dadora cadavérica brinde aceptables posibilidades de éxito debe obtenerse con una técnica rigurosa (ablación), conservada en líquidos especiales y controlada la calidad del tejido (ausencia de enfermedades detectables y aceptable número y calidad de células endoteliales) antes de ser trasplantada. Se trepana (se corta) la córnea donante de la cual se obtiene un “botón” corneal de espesor completo.
  • Se trepana (corte y extracción) un sector circular del área central de la córnea del paciente (de espesor total) dejando un sector periférico cuyo tamaño dependerá del diámetro corneal programado para el trasplante.
  • Se sutura con puntos de nylon el “botón” corneal donante para “tapar” la ventana dejada en la córnea del paciente luego de la trepanación del sector corneal comprometido. Estos puntos de nylon se quitan de acuerdo con la evolución de cada caso.
Actualmente existe la posibilidad de efectuar ciertas etapas quirúrgicas con un láser especial (femtosegundo) que permite un corte más preciso de la córnea al realizar la trepanación.
La blefaroplastia es una cirugía que se efectúa en los párpados (puede ser tanto en los superiores como inferiores). Se indica para reparar, por ejemplo, un exceso de piel en los párpados y/o para eliminar las denominadas “bolsas palpebrales”. Habitualmente se realiza en forma ambulatoria con anestesia local y eventual sedación. La piel sumamente delicada de los párpados se hace redundante (“sobra” piel formando pliegues). Esta alteración de la estructura del párpado superior puede provocar una interferencia en la visión del sector superior del campo visual. Otra consecuencia que puede provocar es que el párpado descienda (ptosis) y/o que las pestañas se ubiquen en el eje visual. Otra alteración estructural es el prolapso de la grasa orbitaria. La grasa avanza formando “bolsas” debajo de la piel (a predominio de los párpados inferiores) Cuando se opera el párpado superior, el cirujano planifica cuidadosamente la cantidad de piel a extirpar. Según el caso, también se extirpa tejido graso y en determinadas situaciones puede ser necesario corregir el surco del párpado superior o “pliegue de la belleza”. En la blefaroplastia del párpado inferior, a menudo se utiliza una incisión (herida quirúrgica) en la conjuntiva pero si hay que extirpar un exceso de piel, la incisión será cutánea. En los casos de “bolsas palpebrales” se extirpa la grasa que se desplazó hacia adelante desde la órbita, “empujando” la piel del párpado.
El objetivo de la cirugía es establecer un “by pass”, es decir una nueva ruta de evacuación de la secreción lagrimal, conectando directamente el saco lagrimal con el interior de la nariz. De esta forma se desvía la ruta habitual de las lágrimas evitando su pasaje por el conducto lacrimonasal.

El abordaje es desde la piel de la zona del saco lagrimal (vecina al ángulo interno del ojo). El primer paso es efectuar una herida quirúrgica en la piel para luego acceder al saco lagrimal. Se realiza una pequeña perforación del hueso que separa el saco lagrimal del interior de la nariz (osteotomía) y luego de abrir el saco lagrimal se sutura su pared a la mucosa nasal, por lo cual queda conectado el saco lagrimal con el interior de la nariz.

En muchos casos, en el postoperatorio inmediato, se deja temporariamente un tubito de silicona que pasa por los canalículos lagrimales superior e inferior y sus dos extremos se ubican anudados en el interior de la nariz.

La cirugía del recubrimiento conjuntival es una de las opciones más útiles en el tratamiento de la patología grave de la superficie corneal.

Cuando hablamos de superficie ocular nos referimos a las capas externas de la parte anterior del ojo que se encuentran expuestas al medio ambiente.

La “pared” del ojo está compuesta por una parte blanca llamada esclera y una parte anterior transparente denominada córnea.

Los párpados protegen esa parte anterior del ojo y actúan como un limpiaparabrisas al parpadear. Tanto la parte blanca del globo ocular (esclera) como la cara posterior de los párpados están recubiertas por una fina membrana que tiene delicados vasos sanguíneos. Esa membrana se denomina conjuntiva.

La parte más externa (anterior) de la córnea está compuesta por un epitelio formado por células dispuestas en 5 capas y la capa más externa está recubierta por una capa de lágrimas. Es decir que la superficie ocular que está en contacto con el aire esta tapizada por el epitelio de la córnea (recubierto por lágrimas) y por la conjuntiva (que tapiza la esclera). Esta superficie ocular puede sufrir enfermedades o puede ser agredida por agentes físicos o químicos. También determinadas cirugías alteran su integridad. Para su reparación, una de las indicaciones es la cirugía del recubrimiento conjuntival.
Es una intervención donde se inyecta un fármaco que se utiliza para tratar la degeneración macular húmeda relacionada con la edad (DMRE húmeda). También se usa para tratar la enfermedad ocular diabética y otros problemas de la retina. Se inyecta en el ojo para ayudar a retrasar la pérdida de la visión a causa de estas enfermedades. Avastin es el nombre comercial del fármaco, que se llama bevacizumab. Bloquea el crecimiento y escape de fluidos de los vasos sanguíneos anormales en la parte posterior del ojo. Estos vasos sanguíneos pueden permear líquido hacia afuera, afectando la visión, y causando la pérdida de la visión por DRME húmeda y enfermedad ocular diabética. Originalmente, Avastin fue aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) para el tratamiento de diferentes tipos de cáncer. Su uso para tratar enfermedades de los ojos se considera “fuera de la indicación autorizada”. La FDA permite el uso del fármaco “fuera de la indicación autorizada” si los médicos están bien informados acerca del producto y hay estudios que demuestran que el fármaco es útil. Varios estudios had demostrado que el Avastin es seguro y efectivo en el tratamiento de enfermedad ocular desde que empezó a ser usado en 2005. Lucentis (ranibizumab) y Eylea (aflibercept), son otros medicamentos como el Avastin. Las investigaciones han demostrado que cada una de estas drogas son efectivas en desacelerar la pérdida de la visión.
En la técnica de crosslinking se utiliza anestesia local tópica (gotas de anestésico en el ojo). El oftalmólogo coloca un delicado separador de párpados en el ojo a tratar. En la mayoría de los casos quita el epitelio de la córnea (es la capa de células más superficial), si bien algunos profesionales dejan parte o toda la capa epitelial. Luego aplica un goteo sobre el ojo durante 30 minutos con una sustancia denominada riboflavina (vitamina B2). Esta droga tiene dos objetivos: a) sensibilizar al tejido corneal a la acción de la irradiación ultravioleta (UV-A), pero b) al mismo tiempo, impedir que esta radiación afecte los tejidos más profundos del ojo (actuando como un escudo). Luego se expone al ojo a la irradiación de rayos ultravioleta (UV-A) durante aproximadamente 30 minutos (en función del equipo que utilice el oftalmólogo). Finalmente se coloca a modo de vendaje transparente una lente de contacto terapéutica.

Al remover el epitelio corneal el cirujano genera una úlcera corneal cuya cicatrización (epitelización) demandará un tiempo variable para cada paciente (aproximadamente tres a cinco días).

El paciente debe asistir a controles postoperatorios periódicos, siendo el primer control a las 24 horas de haber sido operado.

Los síntomas de alarma que el paciente debe conocer para solicitar un control inmediato —aunque dicho control no estuviera programado— son los siguientes: dolor, disminución de la visión, ojo rojo irritado y/o párpados inflamados.